miércoles, 25 de enero de 2012

Deseos

Solo deseo sentirte, sentir tu respiración sobre mi cuello, tus manos tocando mi piel, tus labios sobre los mios. 

Solo deseo quedarme a tu lado, y sentirte cerca, tan cerca que pueda oler tu perfume y admirar cada uno de tus lunares, 


y que me susurres al oído eso que tanto me gusta escuchar, 

te quiero.



lunes, 22 de agosto de 2011

Bajo la lluvia

Está a punto de anochecer, llueve. Pequeñas gotas recorren mi ventana. Observo los coches, la gente pasar. El teléfono suena, lo descuelgo. Nadie responde, pero justo cuando decido colgar un temeroso “Hola” se escucha a través del telefonillo. Reconozco esa voz, su voz.

+ Hola

-Mira por la ventana


Ahí está, bajo la lluvia… Sus profundos ojos marrones, su pelo castaño, su chaqueta de beisbol morada ahora calada por la lluvia...

 Indudablemente es él, al que me entregué la noche anterior. Pero hay algo diferente, algo que destaca sobre el anochecer gris. En su mano reposa una rosa roja.

 Bajo las escaleras a prisa, abro la puerta de la calle, y ahí está, inmóvil.


+¿Qué haces aquí?

-He venido a verte

+¿Para qué?

-Para decirte que te quiero



En ese momento mis ojos se inundan de pequeñas lágrimas. Él, con su mano desocupada me aparta el pelo mojado de la cara, y me besa. Sus dulces labios mojados y fríos por la lluvia se funden  con los míos aún cálidos.


 Allí estamos, él y yo, bajo la lluvia, juntos.
















lunes, 15 de agosto de 2011

Buenos Días Princesa


Despierto y todo me da vueltas, no me acuerdo de la noche anterior.

 Hecho un vistazo rápido a la habitación, todo está desordenado. Ropa en el suelo, cajones abiertos, vasos medio vacios. Pero… ¿qué ha pasado aquí? No lo recuerdo. De repente algo se mueve a mi lado, roza mi pierna. 

Retiro la sabana para poder mirar aquel rostro, ese rostro que duerme plácidamente sobre la cama, a mi lado. Una robusta espalda queda al descubierto, desnuda completamente. Más arriba, su rostro. Es él, el que tantas veces me beso, el mismo que dijo que me amaría para siempre, el mismo que acabó con nuestro amor hace pocas semanas.

 No puede ser, algo falla, no debería estar aquí, sobre la cama, a mi lado.

 Pestañeo, esperando que sea un sueño, que nada de esto esté pasando, que sea una simple ilusión. Pero no, ahí sigues, respirando tranquilamente sobre la almohada. Las preguntas se apoderan de mi cabeza, ¿qué hago aquí?, ¿cómo he llegado?, ¿qué hago con él?... 

Mientras intento encontrarles una respuesta, lo contemplo. Contemplo cada rincón de su cuerpo, cada lunar… Pero dejo de oír su respiración, y oigo su voz… 

“Buenos días princesa”

¿Es a mí? , no puede ser. De repente sus brazos me rodean por detrás y mi respiración se acelera. Me susurra al oído dos palabras, dos palabras que me queman por dentro. 

Automáticamente me libero de sus brazos; recojo mi ropa esparcida por el suelo, junto a la suya y salgo de allí temerosa y asustada. Ni siquiera puedo mirar atrás, solo puedo pensar en una cosa, en esas dos palabras que susurró en mi oído, ese 

“te quiero” 

aparentemente sincero que, poco a poco, segundo tras segundo, me está matando por dentro.

 Pero…¿qué fue de nuestro amor? 

Tú lo terminaste, acabaste con el. Ya nada queda, solo mi dolor, mi llanto, tu vacio.